MARJANE SATRAPI Y EL DIBUJO COMO FORMA DE EXPRESAR UN ESPÍRITU LIBRE

El dibujo como resistencia, memoria y libertad

“La cultura y la educación son las armas letales contra todo tipo de fundamentalismo.”
— Marjane Satrapi

Hay artistas que utilizan el cine para entretener y otros que lo convierten en un acto de resistencia. Marjane Satrapi pertenece a estos últimos. Escritora, ilustradora, historietista y cineasta iraní radicada en Francia, su obra ha encontrado en el dibujo y la narración una manera de enfrentarse al autoritarismo, al fanatismo y a los discursos que buscan imponer una única forma de pensar.

Su trayectoria comenzó con Persépolis, la novela gráfica autobiográfica que revolucionó el cómic contemporáneo al contar, desde la mirada de una niña, la Revolución Islámica en Irán, la guerra, el exilio y el difícil proceso de construir una identidad entre dos culturas. La adaptación cinematográfica, codirigida por Satrapi y Vincent Paronnaud, conservó la fuerza expresiva del blanco y negro, demostrando que la animación podía abordar con enorme sensibilidad temas como la memoria, la política, la religión y la emancipación femenina. Lejos de cualquier discurso solemne, Persépolis recuerda que el acto de contar una historia también puede ser una forma de preservar la libertad.

Pero Satrapi nunca se ha limitado a un solo registro. En The Voices sorprendió con una mezcla tan incómoda como fascinante de comedia negra, thriller psicológico y fantasía macabra. A través de un protagonista cuya percepción de la realidad está profundamente alterada, la directora vuelve a explorar temas que atraviesan toda su filmografía: la soledad, la fragilidad mental, el deseo de pertenecer y las consecuencias de una sociedad incapaz de comprender la diferencia. Detrás del humor absurdo y de la violencia inesperada, emerge nuevamente una mirada profundamente humanista.

Aunque sus películas parezcan muy distintas entre sí, ambas revelan una autora interesada en quienes viven al margen: mujeres que desafían las normas, individuos desplazados por la historia o personajes cuya sensibilidad los convierte en extraños dentro de su propio mundo. En todos los casos, Satrapi propone observarlos sin prejuicios, recordándonos que la empatía también puede ser un acto político.

Su cine demuestra que el dibujo no es solo una técnica de representación, sino una forma de pensar el mundo. Cada trazo, cada imagen y cada historia cuestionan los relatos oficiales y reivindican la imaginación como un espacio donde todavía es posible ejercer la libertad.

Con este ciclo, Cineclub El Muro invita a descubrir dos facetas complementarias de una de las voces más originales del cine contemporáneo: la artista que transformó su autobiografía en una obra universal y la directora que, sin perder su mirada crítica, exploró los rincones más oscuros y absurdos de la condición humana. Porque en el universo de Marjane Satrapi, dibujar, escribir y filmar siguen siendo formas de resistir.


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La Távola Santa Cinema
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