SALÒ O LAS 120 JORNADAS DE SODOMA
UNA PELÍCULA SOBRE EL PODER, LA HUMILLACIÓN Y LOS LÍMITES DEL HORROR
Hay películas difíciles de mirar.
Y hay películas que parecen preguntarnos cuánto estamos dispuestos a soportar antes de apartar la mirada.
Salò o las 120 jornadas de Sodoma, la última película de Pier Paolo Pasolini, pertenece a ese territorio extremo. Estrenada en 1975, es una obra que continúa provocando discusiones, rechazo, fascinación y desconcierto. Una película que no busca tranquilizar al espectador, sino enfrentarlo con una representación brutal de la violencia ejercida desde el poder.
Pasolini adapta libremente Las 120 jornadas de Sodoma del Marqués de Sade y traslada su universo de excesos a la Italia fascista de los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.
En una propiedad aislada del norte de Italia, cuatro hombres pertenecientes a las élites del poder —un juez, un terrateniente, un industrial y un alto representante de la cultura— secuestran a un grupo de jóvenes con la complicidad de las fuerzas del régimen.
Lo que sigue es un sistema cuidadosamente organizado de dominación, humillación y destrucción de la dignidad humana.
Pero Salò no es solamente una película sobre la crueldad.
Es una película sobre quién tiene el poder de ejercerla.
Pasolini utiliza el horror para construir una reflexión política sobre el fascismo, las estructuras de dominación y la manera en que una sociedad puede convertir a otros seres humanos en objetos sobre los cuales ejercer control.
La película incomoda precisamente porque sus verdugos no aparecen como monstruos sobrenaturales.
Son hombres.
Hombres con poder.
Hombres protegidos por instituciones.
Hombres que convierten la violencia en un sistema.
Como señala Sergio Becerra, en su lectura para Cineclub El Muro, estamos ante “el relato más descarnado del poder y de la función de la clase que lo ostenta”.
Y hay otra dimensión inevitable.
Salò fue la última película de Pasolini. El director sería asesinado pocos meses después de su estreno, convirtiendo retrospectivamente la película en el cierre trágico de una trayectoria artística marcada por la confrontación con las instituciones, la moral dominante y las formas de poder de su tiempo.
Su muerte ha contribuido a rodear la película de una dimensión casi fúnebre, pero reducir Salò a esa circunstancia sería perder aquello que todavía hace que la película resulte tan perturbadora.
Porque el verdadero horror de Salò no está solamente en lo que muestra.
Está en aquello que nos obliga a pensar.
¿Qué ocurre cuando el poder deja de reconocer al otro como ser humano?
¿Qué sucede cuando la violencia se convierte en una norma?
¿Hasta dónde puede llegar la deshumanización cuando quienes la ejercen están convencidos de que tienen derecho a hacerlo?
Por eso esta película sigue siendo una experiencia límite.
No es una película cómoda.
No pretende serlo.
Es una obra radical, polémica y deliberadamente perturbadora que exige del espectador una mirada crítica y consciente frente a lo que está viendo.
Con Salò o las 120 jornadas de Sodoma, Cineclub El Muro y Cinema Garage inauguran un nuevo espacio de encuentro cinematográfico en Cinema Local San Felipe, con una programación cada quince días.
Un nuevo lugar para encontrarnos alrededor de películas que no necesariamente ofrecen respuestas, pero que sí abren preguntas.
CINEMA LOCAL SAN FELIPE
CINECLUB EL MURO + CINEMA GARAGE PRESENTAN
UN ENCUENTRO FÍLMICO CADA 15 DÍAS
FUNCIÓN INAUGURAL
VIERNES 25 DE SEPTIEMBRE · 6:30 P. M.
ÚNICA FUNCIÓN
SALÒ O LAS 120 JORNADAS DE SODOMA
Italia, 1975 · Drama · Color · 116 min.
Dir. Pier Paolo Pasolini
Una película extrema sobre el poder, la violencia y la deshumanización.
Calle 74 #20 B-19 · San Felipe, Bogotá
Cinema Local San Felipe
Más información:
304 569 2663



