EL DULCE TRAVESTI DE TRANSILVANIA NO HA MUERTO

THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW

EL DULCE TRAVESTI DE TRANSILVANIA NO HA MUERTO

Hay películas que se ven. Hay películas que se recuerdan. Y hay películas que se convierten en un ritual.

The Rocky Horror Picture Show pertenece, definitivamente, a la tercera categoría.

Estrenada en 1975 bajo la dirección de Jim Sharman y basada en el musical de Richard O’Brien, esta delirante mezcla de terror, ciencia ficción, comedia, música y provocación no tardó en convertirse en una de las películas de culto más singulares de la historia del cine.

Su historia comienza como una pesadilla clásica: Brad y Janet, una joven pareja aparentemente convencional, quedan varados durante una noche de tormenta y terminan buscando refugio en una misteriosa mansión. Allí conocerán al personaje que cambiará para siempre el rumbo de la noche: el doctor Frank-N-Furter.

Y entonces las reglas desaparecen.

Frank-N-Furter no es solamente un personaje. Es una declaración de principios. Es exceso, deseo, teatralidad, irreverencia y libertad. Es la encarnación de un cine que no pide permiso para incomodar, provocar o divertirse.

Y detrás de él está Tim Curry.

Curry convirtió a Frank-N-Furter en uno de los personajes más inolvidables de la cultura popular. Su voz, su presencia escénica, su elegancia provocadora y su extraordinaria capacidad para moverse entre el humor, el deseo y la amenaza hicieron de aquella criatura de Transilvania un personaje imposible de olvidar.

Curry había interpretado a Frank-N-Furter desde las primeras versiones teatrales del musical en Londres. Cuando llegó la película, llevó al cine una creación que ya había probado su fuerza sobre el escenario. El resultado fue una interpretación que terminó definiendo buena parte de la identidad de Rocky Horror.

Pero hay una historia todavía más fascinante detrás de la película.

Al principio, The Rocky Horror Picture Show no fue el fenómeno que conocemos hoy. Su recorrido comenzó con dificultades, tanto en Broadway como en las primeras exhibiciones cinematográficas. Fue el público, poco a poco, el que encontró una manera completamente nueva de relacionarse con ella.

Las funciones de medianoche transformaron la experiencia.

Los espectadores comenzaron a llegar disfrazados. Respondían a los personajes. Cantaban las canciones. Gritaban frente a la pantalla. Repetían diálogos. Bailaban. La sala dejó de ser un lugar donde simplemente se proyectaba una película y comenzó a convertirse en parte de la película.

Así nació el ritual.

Y quizá por eso Rocky Horror ha conseguido algo que muy pocas películas pueden lograr: más de cinco décadas después, todavía necesita del público para estar completamente viva.

Hoy, sin embargo, estas funciones tienen un significado especial.

El pasado 25 de agosto, Tim Curry murió a los 80 años en su casa de Los Ángeles. Su muerte fue confirmada por su representante.

Nos queda su extraordinaria carrera, pero sobre todo nos queda esa imagen imposible de borrar: Frank-N-Furter entrando en escena, dueño absoluto del espacio, desafiando las convenciones y cantando como si el mundo entero fuera un escenario.

Por eso queremos volver a verlo.

No como una despedida solemne.

Sino como él habría querido: con música, con irreverencia, con humor, con deseo y con una sala llena de gente dispuesta a dejarse llevar.

Porque Frank-N-Furter nunca pidió que lo entendieran.

Pidió que lo miraran.

Y nosotros queremos volver a mirarlo.

TRES ÚNICAS FUNCIONES

JUEVES · 6:00 P. M.
SÁBADO · 3:00 P. M.
SÁBADO · 5:30 P. M.

Ven en disfraz. Grita. Canta. Baila.

Por una noche, el cine vuelve a ser un ritual.

Y Tim Curry vuelve a entrar en escena.

THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW

DON’T DREAM IT. BE IT.

CINECLUB EL MURO + CINEMA.GARAGE
En alianza con Bogotá Coffee Roasters
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